La selva en movimiento: Un viaje que se renueva en Iguazú

En una nueva temporada de verano, uno de los destinos naturales más visitados de la Argentina como las icónicas Cataratas del Iguazú (Misiones) estrenó nuevas locomotoras eléctricas de origen chino. Esta incorporación forma parte de un plan integral que busca fortalecer la experiencia de los visitantes sin descuidar la conservación del entorno natural, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad. 

Con una inversión total de USD 500 mil, se sumaron tres nuevas unidades del modelo CTY12/6GP de Hunan Shaoli Group Electric Co. del país asiático. Así el Tren Ecológico de la Selva -el sistema ferroviario que recorre el bosque misionero dentro del Parque Nacional Iguazú- marca otro hito en su modernización y en su compromiso con la sostenibilidad ecológica. Las máquinas, diseñadas específicamente para operar en ambientes naturales sensibles, tienen un peso adherente de 12 toneladas, una tracción máxima de 31,2 kN y una velocidad operativa de hasta 10 km/h, apta para el traslado seguro de los pasajeros a lo largo del recorrido, que abarca tres estaciones (Central, Cataratas y Garganta del Diablo), en una distancia de 3,65 km. en total. “El tren no está simplemente dentro del parque, tiene una razón de ser: fue elegido como parte de un proyecto que prioriza el cuidado ambiental y la inclusión de las comunidades”, afirma Carol Da Rosa, Gerente de la empresa concesionaria Iguazú Argentina. La diferencia de estas locomotoras 2026 está en el cambio de tecnología para los motores de tracción que ahora son en corriente alterna (CA), lo que permite un mejor control de aceleración y reduce la necesidad de mantenimiento. Los motores CA que utilizan son más adaptables en el arrastre por su robustez (sin escobillas), una alta eficiencia y un dominio preciso de velocidad con variadores de frecuencia (VFD) que adaptan la corriente a las necesidades del vehículo.

Lo que distingue a estas locomotoras, más allá de su eficiencia operativa, es su sistema de propulsión totalmente eléctrico. En ese sentido, funcionan con baterías de plomo-ácido de 192V y 560Ah, que se recargan mediante cargadores trifásicos de 380V, lo que elimina la necesidad de combustibles fósiles durante su operación. Además, cuentan con un sistema de frenado combinado mecánico, eléctrico y neumático que cumple con altos estándares de seguridad. Asimismo, otro aspecto cuidado al detalle es su diseño: las cabinas fueron personalizadas según requisitos especialmente solicitados a la empresa fabricante, pintadas en un tono verde British Racing para integrarse visualmente con la exuberancia de la selva que atraviesan. “Su llegada representa un avance concreto hacia una movilidad más limpia dentro del parque, alineada con las mejores prácticas mundiales de turismo sustentable a nivel global”, indica Da Rosa. “Para nosotros representa un salto de calidad en la prestación del servicio, dado que no sólo nos permiten transportar más visitantes con mayor confort, sino que además permite hacerlo de una manera que respeta el ecosistema excepcional en el que trabajamos día a día”. Por su parte, para el intendente del Parque Iguazú, José María Hervás, “su crecimiento nos pone por delante un desafío muy importante que es el de seguir cumpliendo con los estándares de preservación. El tren es una de las estrellitas que tenemos, como otros atractivos: excursiones en lancha, paseos en bicicleta y trekking. Sin embargo, muchas veces por la rutina del día a día, nos pasa desapercibido. Se trata de un gran producto digno de exhibir, tal como sucede en Ushuaia, en el Parque Nacional Lapataia. Son ecológicos con el menor impacto posible al lugar que recorre, pero con un amplio reconocimiento de parte de los visitantes”. 

Haciendo historia 

El proyecto de diseñar un trazado ferroviario dentro del Parque Nacional Iguazú surgió a finales de 1999 cuando dos locomotoras y una serie de vagones, fabricados por la empresa británica Alan Keef, llegaron a Argentina. Tras su incorporación, el material rodante comenzó a operar en julio de 2001 y, desde entonces, se ha ido modernizando para ofrecer una experiencia diferente y, al mismo tiempo, reducir su impacto en la zona. 

Su incorporación fue significativa, ya que permitió que los turistas pudiesen recorrerla de una forma más eficiente, evitando así caminar durante horas por las pasarelas en jornadas de mucho calor. Si bien aún sigue disponible la alternativa de explorar el predio a pie, la gran mayoría de los visitantes opta por el tren ecológico, que no exige un gasto adicional. Debido a que la naturaleza del parque siempre fue una prioridad, desde un primer momento se determinó que el servicio ferroviario debería ser completamente ecológico. Es por eso que, a comienzos de 2000, el recorrido se puso en marcha gracias a aquellas dos primeras máquinas impulsadas a gas. 

El material rodante de esas experiencias fue sustituido en 2017 por nuevas locomotoras eléctricas, impulsadas por baterías recargables que tienen una autonomía de 12 horas de duración. Su funcionamiento, se decía por entonces, era comparable a un “gran caddy” (carrito que suele usarse para jugar al golf) porque era de similares características. Y ya desde entonces su incorporación representó un avance en la reducción de emisiones y en la mejora de las experiencias propias de un turismo que, como definen los organismos internacionales de la actividad, “satisface necesidades sin comprometer el futuro, equilibrando lo económico, social y ambiental”. 

En 2026, con estas nuevas unidades, el servicio no sólo mejora en términos de capacidad y eficiencia: también se convierte en un ejemplo palpable de cómo es posible integrar tecnología limpia, tours responsables y gestión de áreas naturales protegidas. “Cada innovación que implementamos aquí tiene que responder a una pregunta sencilla: ¿esto contribuye a proteger mejor la selva y a enriquecer la experiencia de quienes vienen a conocerla? Si la respuesta es sí, adelante. Estas locomotoras son una muestra clara de eso”, agrega Da Rosa. “El sistema de transporte interno del Área Cataratas -comenta Hervás- atravesó un año 2025 decisivo con avances que fortalecen el compromiso y la eficiencia operativa. Su capacidad para acompañar el crecimiento del turismo se dio gracias a las mejoras logísticas concretas, como las del tren”. 

El impacto de esta inclusión se sintió con claridad en el flujo turístico. El Parque Nacional Iguazú cerró 2025 con más de 1,5 millones de visitantes, reflejando un aumento sostenido tras la recuperación de la actividad turística postpandemia. Con pronósticos que esperan superar esa cifra para este año, se consolida así como uno de los principales destinos de naturaleza de la región. 

Por otra parte, y pensando a futuro, el avance tecnológico que representa mejorar el transporte tiene implicancias más allá de la cotidianeidad operativa. En ese sentido, tanto para la empresa como para la Administración de Parques Nacionales (APN), se trata de consolidar un modelo sustentable a largo plazo, integrando la conservación ambiental con las expectativas de miles de visitantes que llegan de distintas partes del mundo. Por eso, se irán realizando ajustes en la frecuencia de viajes y la capacidad de transporte, con el objetivo de reducir tiempos de espera y de mejorar la experiencia en general, sin comprometer el ritmo natural del parque.

Además, tanto desde la concesionaria como desde el parque, se continúa trabajando en campañas de educación ambiental dirigidas a turistas y residentes, con la idea de reforzar prácticas de cuidado para el entorno selvático, fomentando una cultura de conservación más adaptada a la actualidad que nos toca vivir. 

La puesta en marcha de los últimos modelos eléctricos en el tren de las Cataratas no sólo representa una novedad atractiva para los amantes del ferrocarril o de los viajantes en general: significa también un signo renovado de cómo tecnologías modernas pueden coexistir y potenciar la protección de uno de los ecosistemas más valiosos del planeta. En un contexto global donde la sostenibilidad se ha vuelto una obligación cada vez más urgente, sobre sus rieles verdes en la selva misionera, Iguazú alcanza unir desarrollo turístico, innovación técnica y compromiso ambiental en una sola vía haciéndolo posible para el bienestar común.

Por Eduardo Calabrese

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José Abel Autor