“Yerba Buena es hoy el lugar que la gente elige para vivir”

En un mano a mano con AreaUrbana, Esteban Auad —secretario de Planificación y Obras Públicas de Yerba Buena— analiza el presente y el futuro de una ciudad que dejó de ser “dormitorio” para transformarse en un centro urbano con identidad propia. Los desafíos presupuestarios de una gestión basada en ingresos propios, el avance de infraestructura clave y la proyección de una ciudad planificada con previsibilidad para los próximos 30 años.

Yerba Buena es hoy una de las ciudades con mayor crecimiento y dinamismo del norte argentino. El sostenido aumento de su población, la expansión urbana y la demanda permanente de infraestructura plantean nuevos desafíos para la gestión municipal, especialmente en materia de planificación y obra pública.

AreaUrbana realizó una entrevista al secretario de Planificación y Obras Públicas de la Municipalidad de Yerba Buena (Tucumán), Esteban Auad, para conocer de primera mano el presente y el futuro de las principales intervenciones que se desarrollan en la ciudad. Durante la charla, el funcionario repasó las obras más relevantes ejecutadas en los últimos años, los proyectos actualmente en marcha y las iniciativas previstas para los próximos meses.

¿Cuál es el diagnóstico actual que hace de la obra pública en Yerba Buena y cuáles considera que son hoy las principales demandas vecinales?

Creo que la obra pública en el municipio no escapa a la realidad nacional. Más allá de que tenemos un municipio ordenado y que nunca hemos paralizado las obras, es cierto que Yerba Buena se encuentra inserta dentro de lo que en Tucumán se denomina el Pacto Fiscal Municipal, un esquema mediante el cual el Gobierno provincial se hace cargo de cubrir la planilla salarial a cambio de quedarse con toda la coparticipación.

Es una coparticipación que en Tucumán debe ser revisada, ya que está basada en una ley del año 1991, cuando Yerba Buena ocupaba el puesto número once en cantidad de habitantes. Hoy Yerba Buena es la tercera ciudad de la provincia de Tucumán, con un crecimiento poblacional impresionante. En los últimos 25 años prácticamente duplicó su cantidad de habitantes.

Por eso, todas las obras que realiza el municipio se ejecutan a partir de una administración razonable de los recursos que obtiene por ingresos propios. Para obras no recibe absolutamente una moneda del Gobierno provincial.

Dentro de ese contexto y pese a la situación que vive el país, estamos tratando no solamente de no frenarnos en la ejecución de obra pública, sino de avanzar con proyectos ambiciosos e importantes que esperamos poder concretar.

Durante los últimos meses se avanzó con importantes intervenciones viales y urbanas. ¿Qué balance realiza de las obras ejecutadas?

Al margen de todo lo que tiene que ver con el plan de pavimentación y recuperación de calzadas, hoy se están construyendo dos parques muy importantes para la ciudad.

Uno es el Parque Julio Prebisch, ubicado en el sector sudeste de Yerba Buena, en un predio de la Universidad Nacional de Tucumán. A través de un convenio con la universidad se trabaja sobre un espacio de 22 hectáreas, donde se realizaron tres lagunas de laminación que ocupan seis hectáreas y en las restantes dieciséis se desarrollan senderos, arbolado e iluminación.

Esperamos poder finalizarlo próximamente. Incluso ya está siendo utilizado por la gente y ha generado un gran impacto. Además, cumple una función hidráulica fundamental porque ayuda a mitigar el efecto de las precipitaciones intensas.

También se desarrolla el Parque de La Hoya, ubicado en el extremo noroeste de la ciudad, en un predio de nueve hectáreas. Allí se construyeron tres lagunas y obras de conducción de agua para evitar inundaciones. Ambos parques cumplen una doble función: recreativa y de mitigación hídrica frente a lluvias intensas.

Una de las obras más importantes anunciadas fue el ensanche de avenidas, incluyendo mejoras en calzada, drenajes e iluminación. ¿En qué estado se encuentra actualmente estos proyectos?

La avenida Solano Vera es una obra más que importante porque vincula Yerba Buena con todas las localidades del sur de la provincia. Es el ingreso para quienes llegan desde Manantial, San Pablo, Lules o Famaillá y atraviesan toda la ciudad hasta la avenida Perú.

Es una avenida que originalmente era una ruta provincial y que, por distintas circunstancias, no conservó el ancho de camino necesario para acompañar el crecimiento posterior. Por eso tuvimos que ajustarnos a las posibilidades existentes para ampliar la circulación.

Prácticamente se ganó un carril por mano, lo que permitió ordenar significativamente el tránsito. Antes la circulación era caótica debido al volumen vehicular, las banquinas deterioradas y la convivencia de automóviles, motos, bicicletas y transporte público.

Actualmente la obra se encuentra en un 98 por ciento de ejecución, restando apenas unos 50 metros para completarla. Sin dudas tuvo una gran repercusión en el tránsito de la zona y representa una de las obras más significativas realizadas en los últimos años.

La Municipalidad desarrolla trabajos de repavimentación y modernización del alumbrado público con tecnología LED. ¿Cuál es el balance de estas obras?

Desde el inicio de la gestión, primero con Mariano Campero y actualmente con Pablo Macchiarola, venimos desarrollando un plan de reconversión del alumbrado público.

Ya hemos alcanzado aproximadamente el 92 por ciento de cobertura de la ciudad con luminarias LED sobre un parque de unas 9.000 luminarias. Además, estas nuevas son programables y permiten reducir la intensidad durante la madrugada para optimizar el consumo energético.

La idea es continuar avanzando hasta alcanzar el 100 por ciento de cobertura LED antes de finalizar la actual gestión.

También lanzamos el programa “6 kilómetros en 6 meses”, centrado en la avenida Aconquija. Este plan contempla la limpieza del espacio aéreo mediante el retiro de cableado obsoleto perteneciente a distintas empresas de servicios que ya no utilizan esas instalaciones. El impacto visual ha sido muy importante y es claramente perceptible para los vecinos.

¿Cuáles son las obras más importantes que el municipio proyecta iniciar durante los próximos meses?

Las obras más importantes actualmente son la finalización de los dos grandes parques urbanos que se encuentran en ejecución.

En el caso del Parque Julio Prebisch, la expectativa es concluirlo una vez que las condiciones económicas acompañen el ritmo de ejecución previsto.

A esto se suman los planes permanentes de pavimentación, recuperación de calzadas, ampliación de infraestructura vial, iluminación LED y mejora de espacios públicos.

Respecto de las futuras licitaciones, ¿qué proyectos se encuentran actualmente en etapa de planificación?

Nuestra prioridad permanente es continuar con las obras de infraestructura necesarias para acompañar el crecimiento de la ciudad. Esto implica trabajar en pavimentación, infraestructura hidráulica, espacios públicos y mejoras vinculadas al tránsito y la conectividad.

Todas las acciones están pensadas para responder al fuerte crecimiento poblacional que viene experimentando Yerba Buena y para sostener una ciudad que continúa expandiéndose de manera permanente.

Yerba Buena atraviesa un fuerte crecimiento demográfico y comercial. ¿Cómo se compatibiliza la necesidad de nuevas obras e infraestructura con la preservación ambiental?

Precisamente los nuevos parques son un ejemplo de esa compatibilización.

No se trata solamente de generar espacios verdes y recreativos para los vecinos, sino también de incorporar infraestructura ambiental e hidráulica que permita mitigar el impacto de las lluvias y prevenir inundaciones.

La planificación urbana busca acompañar el crecimiento sin perder las características ambientales que distinguen a Yerba Buena.

Usted tuvo un rol central en la elaboración del nuevo Código de Planeamiento Urbano. ¿Cómo cree que esta herramienta modificará la forma en que se planifica y ejecuta la obra pública?

El año pasado reformamos el Código de Ordenamiento Urbano pensando en la Yerba Buena de los próximos treinta años.

La ciudad tiene una zona de expansión natural hacia el norte y el gran desafío es que ese crecimiento sea lo más ordenado posible.

Veo una Yerba Buena pujante, un lugar donde la gente quiere vivir, y nuestra obligación es garantizar que ese crecimiento se produzca con planificación y previsibilidad.

¿Cómo logra Yerba Buena sostener su plan de obras y cuáles son hoy los principales desafíos presupuestarios?

Yerba Buena sostiene su plan de obras gracias a una administración eficiente y responsable de los recursos propios.

Como mencionaba anteriormente, el municipio no recibe fondos provinciales para obras públicas y debe financiar sus proyectos mediante una gestión razonable de sus ingresos.

Ese es probablemente el principal desafío: continuar ejecutando infraestructura en un contexto económico complejo y con recursos limitados.

Después de varios años de gestión en el área, ¿qué aprendizaje le dejó la función pública?

La primera reflexión tiene que ver con que muchas veces quienes desarrollaron su actividad en el sector privado no comprenden los motivos por los cuales ciertas cosas no pueden hacerse de manera inmediata.

Cuando uno llega al Estado se encuentra con una estructura compleja que no siempre es fácil de modificar.

La experiencia ha sido muy enriquecedora. Ser partícipe de cambios positivos y administrar recursos públicos de la manera más eficiente posible genera una enorme satisfacción.

Estoy muy agradecido por la oportunidad de haber ocupado este lugar y de poder trasladar experiencias del sector privado al ámbito público. Soy un convencido de que el Estado debe administrarse con el mismo compromiso con que uno administra su propia casa.

También aprendí que es fundamental sacar lo mejor de cada integrante de los equipos de trabajo. Ellos son quienes finalmente ejecutan las acciones que uno planifica.

Por eso, además de los aspectos técnicos, es fundamental atender la dimensión humana. Cuando uno percibe el respeto y el cariño de quienes trabajan a su lado, entiende que las relaciones humanas son la base de cualquier gestión exitosa.

La función de secretario de Obras Públicas exige una fuerte presencia territorial. ¿Cómo logra equilibrar esa responsabilidad con su vida familiar?

Tengo que compatibilizar la función pública, el ejercicio profesional y la vida familiar. Siempre tuve claro que mi primera obligación y responsabilidad es mi familia. Por eso trato de estar presente y compartir con ellos la mayor cantidad posible de momentos.

Tengo una esposa extraordinaria que me acompaña permanentemente y unas hijas que ya son adolescentes y comprenden perfectamente las exigencias de la función pública.

Intento compartir con ellos los momentos disponibles durante el mediodía, las noches y especialmente los fines de semana.

Además, cuento con el apoyo de mis hermanos, con quienes comparto el estudio profesional. Eso me permite continuar desarrollando mi actividad privada sin descuidarla.

También tengo el respaldo de mi familia, de la gente que trabaja conmigo y del intendente. Todo eso me impulsa a tratar de hacer las cosas de la mejor manera posible.

Vengo de una familia donde mi padre también ejerció funciones públicas y siempre nos inculcó la importancia de comprometernos con la comunidad. Él nos enseñó que no basta con sentarse a criticar, sino que cuando uno tiene la oportunidad de hacer algo debe involucrarse y actuar.

Cuando imagina a Yerba Buena dentro de diez o quince años, ¿qué ciudad visualiza?

Veo una Yerba Buena creciendo y consolidándose como uno de los lugares más elegidos para vivir en Tucumán.

La ciudad pasó de tener alrededor de 30.000 habitantes a casi 90.000. Dejó de ser una ciudad dormitorio para convertirse en un centro urbano donde los vecinos pueden desarrollar prácticamente todas sus actividades.

Hoy tres de los cuatro grandes centros comerciales de la provincia están ubicados en Yerba Buena. Además, concentra actividades deportivas, recreativas y turísticas vinculadas al cerro San Javier, el mountain bike, el atletismo, el rugby y muchas otras disciplinas.

Durante los fines de semana se convierte en el principal destino de recreación para quienes viven en San Miguel de Tucumán.

También se observa un fenómeno muy interesante: muchas familias que históricamente residían en la capital provincial están eligiendo radicarse en Yerba Buena. En mi caso particular, de ocho hermanos, siete vivimos aquí.

Eso genera que incluso los padres se muden para seguir cerca de sus hijos y nietos, transformando a Yerba Buena en un verdadero lugar de encuentro familiar.

El desafío es que nuestros hijos también puedan vivir aquí en el futuro y seguir construyendo una ciudad con calidad de vida, crecimiento ordenado y oportunidades para todos.

JOSÉ A. LEMOS

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