La ósmosis inversa permite llevar agua potable en Buenos Aires

La instalación de la nueva planta permitió completar el acceso al agua potable en todas las localidades del distrito de Saavedra. Tecnología de última generación, conciencia ambiental para asegurar un derecho esencial y autonomía hídrica a la población. 

A finales de noviembre de 2025, se inauguró la nueva planta de ósmosis inversa en Colonia San Martín de Tours, que actualmente se encuentra en periodo de prueba. A partir de la gestión de la Municipalidad de Saavedra y el respaldo de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, la inversión total alcanzó los 23.182.600 millones y permitió optimizar la calidad del agua, ya que elimina el arsénico, los niveles de salinidad, entre otros aspectos esenciales para garantizar el consumo humano.

El Subsecretario de Obras Públicas y Planificación municipal, Leandro Quirico, explicó que la planta está en prueba y adaptación, sobre todo para normalizar los hábitos: “La gente venía consumiendo agua de una manera libre, sin costo y con provisión de agua. Estamos haciendo una prueba con la planta andando por momentos para que no se vacíe el tanque hasta que todos se terminen de acostumbrar al uso normal y racional”.

El paraje está ubicado sobre la Ruta Nacional 33, a 45 kilómetros de Pigüé, ciudad cabecera del distrito y viven alrededor de 80 personas. Anteriormente, las familias dependían del agua de pozo sin los estándares de calidad necesarios y por esa razón se suministraban bidones de agua potable. “En el año 1999, el gobierno de Meiller -intendente de ese periodo- pone el tanque de agua con la perforación del cual a partir de ahí se armó la red de agua”, detalló Sergio Molina, vecino de Colonia. 

Fue en 2002 cuando se inauguró la red y se instalaron los medidores. Sin embargo, por los excesivos consumos y la sequía comenzó un periodo con presencia de arsénico. “Hubo solo un intento aislado, hace más de una década, de instalar un sistema de tratamiento que no llegó a funcionar”, aseguró el actual intendente del Partido de Saavedra Matías Nebot en referencia a un proceso diferente que trabajaba con arcilla, cloruro de aluminio y una proporción alta de cloro. 

De esa planta que no prosperó, quedó parte de la infraestructura necesaria para establecer la técnica de ósmosis que resuelve la presencia de sustancias disueltas. Se aprovecharon los recursos disponibles y se le sumó la maquinaria. “El galpón que estaba destinado a aquel tratamiento antiguo, unos tanques que había adentro y parte de la cañería”, fueron los medios que se adaptaron según indicó Leandro Quirico.

Es la primera vez que se instala ósmosis inversa y con la concreción de esta obra el distrito logró que todas sus localidades cuenten con acceso a agua potable, una deuda histórica que pudieron saldar. “Además del impacto social, permite dejar de depender de la provisión de bidones, generando un ahorro significativo de recursos públicos que podrán ser destinados a otras necesidades de la comunidad”, declaró Nebot.

En provincia de Buenos Aires, existen otros antecedentes en Tornquist y Chacabuco, donde se implementó esta técnica con resultados muy positivos debido a la eficiencia energética y la capacidad de filtración a través de membranas. El caso más reciente es San Miguel del Monte que está en plena construcción de la obra para eliminar contaminantes y acceder a un derecho esencial. La ósmosis apunta a desalinizar y en el mundo es una aplicación usual para hacer potable el agua del mar. 

El desafío actual que enfrenta la municipalidad de Saavedra, es regular el consumo excesivo de los habitantes, ya que en muchos casos se pierden litros en riegos de quintas o en descuidos de canillas que quedan mal cerradas. Esto implica para el ente comunal un presupuesto elevado ante los costos de bombeo, mantenimiento y energía. “Acá no se pagaba el agua. Los medidores van a permitir saber cuánto gastamos”, indicó Molina y reafirmó el compromiso que deben asumir las y los vecinos para gestionar el uso responsable y equitativo.

Leandro Gauna, Delegado de Dufaur y Colonia San Martín de Tours declaró que comenzaron a cobrar una tarifa mínima, además de indicarle mayores precauciones. “Le decimos ‘revisá la cañería que no esté perdiendo’, ‘fijate el consumo porque puede venir una multa por exceso’. Esto ya lo venimos trabajando hace tiempo y dando las charlas con medio ambiente”. El municipio  busca evitar que las tarifas impacten en la economía familiar y al mismo tiempo, reordenar algunos hábitos.

Existen localidades que dependen de perforaciones y sistemas locales para su provisión, por eso el distrito hace hincapié en la protección del recurso mediante charlas de concientización en las escuelas, acciones territoriales con el equipo de Ambiente y la utilización de redes sociales para la difusión de información. La instalación de esta planta de última tecnología ordena el consumo de manera consciente.

En este sentido, Gauna destacó la relevancia del sistema potabilizador e insistió en la colaboración y el deber ciudadano. “Esta obra es muy importante porque abastece muy bien a la cantidad de habitantes que hay en Colonia San Martín. Pueden abrir la canilla y tener agua, antes de andar con un bidón para consumir. Esta planta saca el sarro, la dureza, el arsénico, hace todo el tratamiento. Hay que valorarlo porque no todos los días tenes una planta de ósmosis en un lugar y que cada uno tenga su suministro”.

El desarrollo de ósmosis inversa en Argentina

El proceso de ósmosis natural se puede encontrar en las plantas y se desarrolla a partir de una fuerza física denominada presión osmótica. Carlos Rivas, representante en Argentina de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reuso de agua (Aladyr) explicó que “para invertir el fenómeno debemos agregar una presión en sentido contrario. Hay un sistema de bombas de alta presión que impulsa el agua hacia las membranas de ósmosis inversa que son el corazón del sistema”.

Una instalación de estas características requiere de válvulas de entrada y de prevención de reflujo, prefiltro, restrictor de flujo, una bomba de presión, un tanque de almacenamiento, filtros de post tratamiento, instrumentos de monitoreo y por supuesto la membrana como eje fundamental, encargada de retener hasta las partículas más pequeñas.

En Argentina, la ósmosis inversa es una tecnología que permite resolver los excesos de sales o arsénico en el agua de red, particularmente en localidades de pocos habitantes y zonas rurales. La técnica de ósmosis “alcanzó madurez en los últimos 30 años y hoy en día una buena parte del agua potable del mundo se consigue de esta manera”, comentó Carlos.

La planta instalada en Colonia San Martín de Tours es de fabricación nacional con ingeniería, ensamblaje e instalación de diseños a medida. El país cuenta con diversas empresas que realizan el mantenimiento técnico y la provisión de repuestos, lo que facilita la operatividad continua del servicio y promueve la industria local. “Lo más importante es que al primer problema que aparezca uno pueda tener a quien consultar y haya un técnico que pueda visitar. Debe haber al menos una docena de empresas con larga trayectoria de esta tecnología en el país”, mencionó Rivas.

La pregunta que surge en especialistas de sustentabilidad es qué se hace con el descarte de agua salinizada. Carlos Rivas sostuvo que todavía sigue siendo un desafío, “pero la respuesta más sencilla es que lo que habría que demandar, pensando en un servicio municipal, es que cuente con una red cloacal y una planta depuradora cloacal. Toda actividad humana genera un impacto, la cuestión es si ese impacto se puede administrar, minimizar y cuál es el beneficio para que esa comunidad pueda acceder al agua potable”.

En el caso de Colonia San Martín, al ser pocos habitantes, el descarte “puede ponerse en una especie de laguna y dejar que se evapore. Va a ir formando un residuo salino”, indicó Rivas y resaltó la efectividad de esta técnica en pequeñas localidades. Mientras que en las grandes ciudades que utilizan agua subterránea, el problema radica en cuestionar de dónde se trae el agua, qué hacer posteriormente y de qué forma será reutilizada. 

En esta misma línea, el representante de Aladyr marcó el caso de Mar del Plata a modo de concientizar y reavivar la discusión sobre cómo fue empeorando la calidad. “Usan agua de pozo y cada vez está peor la calidad porque hay una suerte de progresiva inversión del mar, empieza a chupar el agua del mar hacia las napas, se mezcla y cada vez el agua es peor”. El Instituto Tecnológico de Buenos Aires alertó en su mapa de arsénico la presencia de este componente resaltado en color amarillo que significa precaución y la continuidad de los estudios necesarios para brindar mayor seguridad.

La problemática del arsénico es recurrente en Argentina y se localiza principalmente en agua subterránea. Existe una fuerte demanda de purificación y que sea reutilizable para las industrias. En este sentido, la ósmosis inversa implica una medida clave en el tratamiento de aguas residuales. “La principal fuente de agua dulce son los glaciares, todo lo que está congelado es la gran reserva de agua dulce del planeta. Si eso se va derritiendo nos queda muy poca agua disponible. Cuidar el agua es central en la agenda de la mayoría de los países”, concluyó Rivas.

Por Cecilia Wid

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José Abel Autor