El plan maestro para reconquistar el frente ribereño en Corrientes

El Plan Maestro Costanera 2026-2036 en la localidad correntina de Ituzaingó contempla una intervención sobre 3.000 metros lineales de costa con una inversión inicial de USD 12 millones. El proyecto, diseñado con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá, busca resolver problemas estructurales de erosión y generar nuevos espacios recreativos, deportivos y comerciales en cinco tramos diferenciados.

Sobre las márgenes de uno de los ríos más extenso de Sudamérica, donde los atardeceres bañan de oro las playas de finas arenas que caracterizan a esta ciudad ubicada al extremo norte de Corrientes, se gestó en 2025 un ambicioso trabajo que busca reconfigurar por completo la relación urbana con su frente ribereño. Se trata del Plan Maestro Costanera 2026-2036, una iniciativa de largo alcance diseñada para dotar a la ciudad de una infraestructura moderna en defensa contra la erosión, espacios recreativos y turístico-productivos para los próximos 10 años, y consolidar así a Ituzaingó como un lugar de referencia en el litoral argentino. 

El proyecto presentado en septiembre pasado por el intendente de entonces Juan Pablo Valdés -hoy gobernador de la provincia- incorpora estudios que se hicieron en los años previos, tanto en ingeniería como en arquitectura y planificación urbana, con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) para su diseño. Un trabajo a desarrollarse que se extenderá sobre un total de 10 km. de costa, con intervenciones sobre 3.000 metros lineales del frente costero abarcando una superficie de casi 466.000 m2

Desde hace décadas la ciudad ha sufrido dos grandes problemas: el desgaste de ese borde sobre el río, provocando socavamientos y derrumbes en sus barrancas cuando las condiciones del clima empeoraban, por un lado, y la falta de un paseo ribereño que integre a la ciudad con el Paraná, por otro. “Todas las ciudades tienen sus costaneras, pero nosotros estábamos prácticamente de espaldas. Sólo la usábamos en verano para ir a la playa”, afirmaba Valdés en su momento. “Somos una ciudad que no tiene aún un paseo costero ni una costanera como tal. Después de más de dos años de trabajo, finalmente logramos terminar el diseño de esta obra tan esperada”, agrega Emilio Nicolás, su actual intendente.

La propuesta se concibe como un plan integral dividido por etapas (ver aparte). No se tratará sólo de infraestructura vial: la costanera incorporará playas equipadas, un parque lineal con ciclovías y senderos, áreas deportivas, plazas, paradores gastronómicos y un polo náutico con capacidad para 200 embarcaciones. En un período previo de ajustes, y siendo la tarea más urgente en el corto plazo, se llevará a cabo la adecuación en la Calle Paseo (conocida también como “Costa Negra”), en el tramo comprendido entre el Hotel Atlas sobre la avenida Francisco López, abarcando las manzanas comprendidas entre las calles Belgrano, Sudamérica, Brasil y Antártida Argentina. “Desde allí, luego, se abrirá una conexión con la futura Costanera Sur, desarrollada mediante rotondas y miradores que aprovecharán la topografía y respetarán el paisaje de la zona”, detalla Pablo Sode, director de Arquitectura Inteligente, el estudio de arquitectos responsable de la diagramación del proyecto. Y completa: “Para contener la caída, se hará un terraplenamiento sobre el nivel inferior. A partir de allí, después, se construirá un pedraplén que dará inicio al agregado de varios niveles de contención. Sobre sus superficies, los espacios se destinarán a distintas actividades. En ese sentido, la propuesta no se tratará sólo de establecer un murallón con gaviones de piedra, sino que se buscará que la barranca tenga a su vez vegetación, rampas, escaleras y se sumen espacios destinados a locales comerciales”. 

Con una inversión inicial de USD 12 millones, el financiamiento será compartido entre el municipio de Ituzaingó, el gobierno de Corrientes y la EBY, e irá acompañado de gestiones ante organismos multilaterales de crédito que permitirá asegurar su continuidad con el paso del tiempo, aseguran las autoridades. Para el intendente Emilio Nicolás, “se trata de un plan prolongado, extendido en el tiempo, pero necesario para resolver problemas estructurales de nuestra ciudad y para que Ituzaingó sea un lugar de referencia en turismo, calidad de vida y desarrollo”.

Pese al entusiasmo, el proyecto enfrenta desafíos propios de cualquier obra de largo aliento: mantenimiento de financiamiento, coordinación entre distintos órganos estatales, consecuente impacto ambiental y la necesaria participación comunitaria para garantizar que los espacios diseñados respondan a las necesidades de los vecinos. La degradación costera, fenómeno recurrente en las ciudades ribereñas, y que en el pasado obligó a reubicar sectores urbanos, es uno de los principales motivos por los que se concibió este plan. Según los funcionarios locales, parte de la planificación técnica incluye sistemas de contención natural y artificial para minimizar estos efectos en los próximos años.

Paralelos urbanos

Son varias las referencias de ciudades sobre la costa que se tomaron para el armado de este proyecto. “Hemos tenido en cuenta los ejemplos de las intervenciones que se dieron en Posadas (Misiones), así como en ciertos aspectos que se desarrollaron en Barcelona (España) y Camboriú (Brasil)” (ver aparte), comenta Sode en relación a modelos de similares características. Y detalla: “En aquellos lugares, por su magnitud, se implementaron trabajos con un equipamiento de 2 y 3 niveles, pero simplificado. Como en Ituzaingó el tránsito es mucho menor, salvo en temporada de verano que se acrecienta considerablemente, lo adecuamos a un menor número de carriles de circulación, estacionamiento laterales y bahías de embarcaciones para incentivar el parque náutico de la zona. La pretensión que compartimos todos los que participamos es la de volver a darle vida a una ciudad que tuvo su pujanza en su momento, pero no fue acompañada por la infraestructura que requería, y que hoy resulta más que necesaria”. 

Para sus lugareños, el plan de la costanera representa una oportunidad histórica para consolidar su lugar que no sólo vive de sus playas en verano. Además, encuentra en su ribera un impulsor constante de desarrollo, identidad y, al mismo tiempo, de cohesión social. Por eso, con un horizonte de 10 años por delante y con la primera etapa lista para comenzar en breve, la ciudad se prepara para mirar al Paraná no como una frontera, un límite, sino como el eje de su crecimiento. “El río es el corazón de la identidad de Ituzaingó -aseguran sus habitantes- y queremos que se lo abrace todo el año”.

Por EDUARDO CALABRESE

 

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José Abel Autor