Conexión entre el Puerto La Plata, la ciudad y la comunidad

Un proyecto visionario que armoniza ciudad, puerto y comunidad en un espacio cargado de historia y significado estratégico, transformando el paisaje del Puerto La Plata y enriqueciendo la vida cotidiana de los habitantes de Ensenada y Berisso. El Distrito Dock Central emerge como un modelo ejemplar de integración urbana, social y ambiental, una invitación a repensar y reimaginar la relación entre el puerto y la ciudad, creando un futuro donde la historia, la identidad comunitaria y la innovación moderna converjan de manera sostenible y equilibrada.

El Concurso, promovido por el Consorcio Gestión Puerto La Plata y organizado por el CAPBAUNO, con el patrocinio del CAPBA CS y el auspicio de FADEA, tuvo como propósito seleccionar una propuesta urbana y arquitectónica para el Plan Maestro del Distrito Dock Central Puerto La Plata.

El Puerto La Plata, estratégicamente situado entre las tramas urbanas de La Plata, Berisso y Ensenada, incluye como área de intervención los alrededores de la Avenida Baradero, una arteria clave que conecta directamente a las dos últimas localidades. Este territorio se distingue por su jurisdicción de límites permeables, combinando zonas de uso operativo con acceso restringido y espacios abiertos al tránsito público, donde convergen la actividad portuaria especializada y la dinámica de la trama urbana.

El concurso buscó fortalecer un sector estratégico para la integración regional, en el marco de un plan orientado a vincular el puerto con las ciudades vecinas y con el Río de la Plata. Se planteó como objetivo principal redefinir la relación histórica entre los municipios, el puerto y el río, priorizando el beneficio de los habitantes y la protección del medio ambiente.

Resultó fundamental destacar y revitalizar el patrimonio cultural e histórico arquitectónico, adaptándolo para albergar una diversidad de usos culturales, sociales, comerciales y laborales. Asimismo, se planteó la reconversión del área de la Avenida Baradero en suelo urbano, abriendo paso a nuevos desarrollos y emprendimientos. Todo ello se enmarcó en un compromiso firme con la preservación del río y sus costas, respetando sus dinámicas naturales y destacando sus valores ambientales, paisajísticos y recreativos.

Un enclave estratégico

El Distrito Dock Central abarca más de 159.000 m², articulados por la Avenida Baradero, un eje vial que une áreas de relevancia histórica, industrial y urbana. Este concurso plantea desafíos únicos: la conservación del patrimonio edilicio, la recuperación de espacios verdes, la mejora de la conectividad y la creación de nuevos usos para edificios icónicos.

Dentro de la jurisdicción del puerto se encuentran diversas zonas operativas vinculadas directamente al Dock Central. Este espacio abarca un amplio sector destinado a la refinería de YPF, sectores urbanizados intercalados, áreas recreativas, paisajes protegidos, edificaciones patrimoniales, zonas rurales, una zona franca, un astillero y un polo industrial.

En este entramado, se destaca el valor patrimonial del área portuaria en su conjunto, así como del barrio Campamento, El Farol y la emblemática calle Nueva York, en Berisso, declarada de interés histórico-testimonial por la Provincia de Buenos Aires. Esta jurisdicción portuaria funciona como un flujo dinámico que conecta y da vida a zonas industriales, comerciales, residenciales y de recuperación de edificios patrimoniales y reservas naturales.

El desarrollo de un plan maestro en este enclave implica comprender la complejidad de agencias involucradas, las posibilidades, tanto operativas como estéticas, y la heterogeneidad de situaciones que impactan directamente en la ciudad, su vida cotidiana y su relación con el puerto. Este proceso revela tensiones específicas en cada punto de encuentro, articulando la estructura urbana con la esencia portuaria.

El concepto de lo portuario se enlaza intrínsecamente con el flujo global, el movimiento constante, la contemporaneidad y la migración. Representa también el intercambio, la motricidad económica del país, sus productos, su modernización y su inserción en el escenario internacional.

Proyecto ganador

El Jurado, constituido por la Arq. María Juliana Fullone y el Arq. Nicolás Saravi Cisneros, en representación del CAPBAUNO; el Arq. Eduardo Castellitti, por FADEA; el Arq. Marcelo Vila, en representación de los participantes; y los Arqs. Aquiles Ruiz y Marcelo Ponce, representando al Promotor Consorcio PLP, otorgaron el primer premio a la propuesta presentada por el equipo del Estudio EG asociados + Castellani + Belloni, destacando su visión integral, su capacidad para articular lo urbano y lo portuario, y su enfoque sensible hacia el entorno natural y patrimonial del área. 

El proyecto ganador del Plan Maestro para el Distrito Dock Central del Puerto La Plata se presenta como una propuesta integral que busca transformar el área en un espacio urbano sostenible, inclusivo y funcional. La iniciativa propicia la creación de un espacio público concebido como un ámbito de valor social, ambiental, cultural, económico y paisajístico, donde la integración social y urbana sea una prioridad. Para ello, se plantea una red de áreas verdes equipadas con senderos peatonales, iluminación adecuada, mobiliario urbano y equipamiento pensado para actividades de recreación y esparcimiento, fomentando el uso peatonal y la apropiación del espacio por parte de los ciudadanos.

Asimismo, el proyecto pone en valor el patrimonio cultural e histórico existente, resaltando las cualidades paisajísticas del entorno y promoviendo la diversificación de usos mediante actividades culturales, sociales, comerciales y laborales. Se propone la reconversión del área de conexión de la avenida Baradero en suelo urbano, habilitando nuevos desarrollos y emprendimientos orientados a aprovechar los beneficios de un ágora urbana dinámica y una actividad portuaria entendida, no solo como un nodo de intercambio de mercancías, sino también como un espacio de encuentro cultural.

La propuesta también destaca la necesidad de proteger el río y sus costas, reconociendo sus dinámicas naturales y sus beneficios ambientales, paisajísticos y recreativos. En este sentido, se apuesta por proyectos que integren los componentes naturales y antrópicos preexistentes, acercándolos a la población a través de espacios públicos accesibles y atractivos. Esta integración, no solo refuerza el vínculo ciudadano con el entorno natural, sino que convierte al distrito en un polo de interés turístico regional capaz de dinamizar la economía local y fortalecer la identidad cultural del área.

En definitiva, el proyecto ganador se caracteriza por su visión holística y equilibrada, abordando las complejidades urbanas, portuarias y ambientales con sensibilidad y compromiso, y estableciendo un nuevo paradigma de relación entre la ciudad, el puerto y el río.

Memoria de los autores

Partiendo de la interpretación del vacío y el eje de fragmentación funcional y espacial generado por la Avenida Baradero, el proyecto organiza un conjunto de transformaciones espaciales. La Explanada, concebida como una rambla pública, actúa como una espina central. Una parrilla virtual estructura la composición del vacío y los nuevos nodos programáticos. Estos nodos, definidos por la expresión sintética y sistematizable de claustros, organizan la implantación para sincronizar el paisaje agreste, las visuales desde y hacia el río, y las dinámicas de proximidad y complementación funcional requeridas por el programa. La estructura de conectividad busca restablecer el orden de los flujos, integrando logística industrial, transporte público, vehículos particulares, vehículos no motorizados y senderos aeróbicos peatonales, permitiendo diversas experiencias de aproximación y recorrido. Los senderos que recorren la reserva y los jardines están diseñados para convocar a deportistas, turistas y trabajadores según los momentos y eventos que la nueva vida del puerto propone.

Además, el proyecto busca recuperar el río y los canales como nuevos espacios para el ocio y la práctica deportiva, buscando fusionar y suturar el entorno. Esto permite que la naturaleza y la forestación, junto con los circuitos peatonales y los elementos artificiales introducidos, recomienden la unidad del área. Se propone, también, generar nuevas dinámicas de uso, apropiación e interpretación del Puerto mediante la continuidad de la copa de los árboles, la reinterpretación de una red de circuitos peatonales y la incorporación de un soporte urbano, priorizando siempre la permeabilidad de lo edificado para integrar el paisaje. Los edificios emblemáticos y patrimoniales, tanto existentes como nuevos, se incluyen armónicamente dentro de recintos que reconocen y resaltan sus cualidades institucionales y patrimoniales. Finalmente, la sustentabilidad se aborda mediante la renovación de las condiciones naturales del puerto, la reducción de la contaminación y la incorporación de tecnología para el ahorro energético.

Concepto e inserción en el sitio 

La propuesta urbana se integra armónicamente al sitio, promoviendo la funcionalidad y la complementariedad programática con el objetivo de re-equilibrar las relaciones entre los diferentes sectores del área y su entorno inmediato. Este proyecto replantea el concepto de parque como una secuencia de jardines en constante transformación, donde la evocación de la idea de jardín no implica un regreso al pasado, sino una evolución hacia un espacio que trascienda la contemplación pasiva para convertirse en un lugar de diversidad, intercambio y solidaridad entre los habitantes de la ciudad. Inspirándose en el espíritu del jardín medieval, el diseño contemporáneo organiza recintos dinámicos y en transformación, permitiendo que la naturaleza no sea solo contemplada, sino también interpretada y valorada por vecinos y visitantes. 

En este contexto, la artificialidad se despliega de manera explícita, estructurando el parque como una sucesión de elementos con ritmos variados pero claramente identificables, que se fundamentan en siete pilares clave: el soporte de infraestructura, que garantiza conectividad y servicios esenciales; el soporte urbano, que expande el espacio público para fomentar la interacción; el soporte de usos y actividades, concebido como un marco social que propicia la convivencia; las preexistencias patrimoniales, que preservan y revitalizan el legado histórico; los equipamientos autónomos, diseñados con flexibilidad y desarrollados en etapas; los elementos singulares del área, como puentes e hitos en las plazas de Berisso y Ensenada, y el soporte natural, que amplía y conecta el follaje de la arboleda mediante una red de senderos que configuran nuevos circuitos internos. Así, la propuesta da forma a un parque vibrante, inclusivo y multifuncional, donde lo natural y lo artificial convergen para redefinir la relación de la ciudad con sus espacios verdes y la comunidad que los habita. 

Arq. Celina M. Savino

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José Abel Autor