El proyecto ganador del Concurso Provincial de Ideas para Punta Mogotes tiene como estrategia la recuperación del paisaje, espacio público y accesibilidad a partir de tres ramblas, costuras transversales, nuevos programas durante todo el año y una arquitectura liviana en madera, capaz de reordenar la relación entre ciudad, lagunas, balnearios y playa.
PIEZA URBANA
Punta Mogotes ocupa un lugar singular dentro del imaginario turístico argentino. Su escala, su ubicación sobre el frente marítimo sur de Mar del Plata y su condición de complejo balneario consolidado lo convierten en una pieza urbana de gran relevancia. El área comprende 24 balnearios, sectores de estacionamiento, accesos, servicios y un sistema de lagunas asociado a una reserva natural urbana. Según las bases del concurso, el complejo se extiende sobre una franja costera de aproximadamente 2,5 kilómetros y abarca una superficie total de 122 hectáreas.
La convocatoria planteó un objetivo amplio: renovar y potenciar los aspectos productivos, turísticos, ambientales y sociales del complejo.
La oportunidad aparece asociada a un cambio de ciclo. El inicio de un nuevo período de concesiones permite revisar Punta Mogotes como pieza urbana y adecuar su oferta a las agendas contemporáneas. Su escala, su paisaje y su localización demandan un proyecto capaz de activar el sitio durante todo el año.
ESTRUCTURA
La propuesta ganadora parte de una afirmación conceptual contundente: recuperar “el derecho al paisaje”. Esa idea organiza todo el proyecto. La memoria del equipo define el sector actual como un frente costero degradado, con fuerte presencia de superficies impermeables, discontinuidades peatonales y pérdida de identidad paisajística. Frente a esa condición, la propuesta busca restituir el vínculo entre la ciudad y el mar mediante la recuperación del paisaje nativo, la ampliación del espacio público y la relectura del sistema de balnearios.
El planteo reconoce que la playa funciona como una interfaz dinámica entre agua, arena, médanos, flora, fauna y vientos. El proyecto asume esa condición cambiante y propone trabajar sobre transiciones, espesores y recorridos. La arquitectura queda subordinada a una estructura mayor: el paisaje.
Esta decisión tiene una dimensión ambiental precisa. La memoria destaca el rol de los médanos en la regulación del ecosistema costero, la protección frente a la erosión, la infiltración hacia el acuífero y la preservación de dinámicas naturales. Por eso, una de las operaciones principales consiste en desmontar solados impermeables para permitir la aparición de suelo vivo, favorecer la formación de médanos y recuperar ecosistemas latentes.
COSTURAS TRANSVERSALES
La estrategia general se apoya en el reconocimiento de tres paseos paralelos al mar: una rambla urbana, una rambla lacustre y una rambla costera. Estas líneas ya existen de manera fragmentaria, pero carecen de continuidad y potencia urbana. El proyecto las revitaliza y las vincula mediante costuras transversales de paisaje.
Las costuras transversales constituyen la operación más clara de la propuesta. Funcionan como corredores ambientales y públicos que conectan el barrio, las lagunas, los estacionamientos, los balnearios y la playa. También ordenan usos, generan accesibilidad y acortan la distancia perceptiva entre la ciudad y el mar.
El jurado valoró especialmente esta estrategia, al entender que el proyecto lee el sector como un sistema fragmentado compuesto por barrio, lagunas, estacionamientos y mar. La respuesta propone una costura territorial capaz de superar esa condición. A partir de las tres ramblas, los enlaces transversales y dos parques, la intervención construye un soporte para nuevas actividades, mejora los accesos públicos a la playa y refuerza la relación entre borde urbano y frente marítimo.
El valor de esta operación reside en intervenir sobre la escala completa del complejo sin anular sus partes. Los balnearios conservan su individualidad operativa, los estacionamientos se incorporan a una lógica flexible y las lagunas se reconocen como parte activa del paisaje.
BIODIVERSIDAD URBANA
Uno de los datos más relevantes del área es la presencia del sistema lagunar. Las bases del concurso describen las lagunas de Punta Mogotes como ecosistemas de alto valor por su biodiversidad y por los servicios ambientales que proveen. Actúan como reguladores del ciclo del agua, refugio de biodiversidad y espacio de integración entre ciudad y naturaleza.
El sistema está compuesto por cinco lagunas comunicadas, vinculadas a la Reserva Natural del Puerto. Las bases indican que las lagunas fueron declaradas área protegida por la Ordenanza Municipal N.º 11.038 y conforman una reserva natural urbana de objetivos mixtos: faunísticos, botánicos y educativos. También establecen una zonificación con áreas de máxima protección y sectores de protección intermedia.
En ese contexto, el sistema de lagunas se integra a la propuesta como una infraestructura ambiental y educativa. El proyecto incorpora paseos, miradores, recorridos contemplativos y programas vinculados con la interpretación del paisaje, siempre bajo criterios de bajo impacto y preservación ecológica.
Entre las iniciativas planteadas se incluyen un centro de interpretación del paisaje costero bonaerense, un vivero comunitario para especies nativas y una torre de avistaje de fauna marina. Estas operaciones amplían el uso público y refuerzan el potencial educativo del paisaje sin afectar su valor ecológico.
ARQUITECTURA LIVIANA Y SISTEMA MODULAR
La intervención sobre los balnearios adopta una lógica de actualización antes que de sustitución total. La memoria señala que la arquitectura existente genera una barrera urbana, limita las visuales y reduce la calidad del paseo costero. La propuesta responde con aperturas, liberación de pasos, nuevos miradores y una pasarela continua que articula accesibilidad, sombra e imagen unificada.
Uno de los gestos más significativos consiste en desmontar las torres centrales de los balnearios, conservando solo una como legado reconvertido a usos ambientales. Esta decisión busca reducir el impacto edilicio y restituir visuales hacia el mar. El completamiento construido se desplaza sin bloquear la vista, libera sectores centrales y produce nuevos espacios flexibles.
La madera aparece como material dominante de las nuevas intervenciones. El sistema se organiza a partir de un módulo de 6 por 6 metros, apto para completar balnearios, resolver locales comerciales, chiringos, puestos de feria, baños móviles, oficinas o equipamientos de apoyo. Su lógica permite flexibilidad, desmontaje y adaptación, e introduce una imagen común sin imponer una uniformidad rígida.
Nuevos usos para un complejo de 365 días
La desestacionalización aparece como uno de los objetivos centrales del concurso. Punta Mogotes concentra un uso intenso durante el verano y pierde vitalidad en otros momentos del año. La propuesta ganadora responde con programas capaces de sostener actividad durante los doce meses.
Los parques ambientales transversales incorporan equipamientos urbanos capaces de ampliar la convocatoria del complejo. En el sector sur se propone un anfiteatro paisajístico, vinculado con la tradición marplatense de espectáculos al aire libre. En el sector norte, un skatepark de alcance barrial y metropolitano busca consolidar un programa deportivo asociado a la identidad local.
A estas operaciones se suman ferias, gastronomía, locales comerciales, postas deportivas, bicisendas, circuitos de running, espacios flexibles en planta alta, áreas de coworking, actividades culturales y servicios de apoyo. La planta alta de los balnearios, con superficies flexibles de alrededor de 800 metros cuadrados por unidad, abre la posibilidad de usos administrativos, deportivos, formativos, turísticos o culturales.
El proyecto entiende que la vitalidad urbana surge de la mezcla. Lo público, lo semipúblico y lo concesionado se relacionan mediante transiciones que permiten circular, detenerse, asistir a una actividad, atravesar el complejo o llegar al mar. Esa multiplicidad transforma un sistema estacional en un espacio urbano activo.
RECONVERSIÓN CON SENTIDO PÚBLICO
El mayor aporte del proyecto ganador reside en desplazar la mirada sobre Punta Mogotes: el complejo deja de leerse como una sucesión de balnearios y estacionamientos para entenderse como un sistema costero, urbano y ambiental, articulado por una estructura de espacio público.
El jurado sintetizó esta virtud al destacar la recuperación del paisaje costero autóctono como valor primordial del sitio. Esa recuperación no opera como nostalgia. Funciona como una estrategia contemporánea para ordenar movilidad, accesibilidad, economía turística, biodiversidad y memoria colectiva.
Punta Mogotes posee una carga simbólica fuerte para la historia del veraneo argentino. El proyecto ganador entiende esa memoria, pero no queda condicionado por ella. Su apuesta consiste en transformar un sector costero degradado en un paisaje público activo, abierto y diverso. En esa dirección, la arquitectura encuentra su mejor papel: permitir que la ciudad vuelva a encontrarse con el mar.
Arq. Celina M. Savino
