El éxito de la implementación de la Inteligencia Artificial en la gestión municipal depende de una decisión política clara, la ciberseguridad y un cambio cultural. El objetivo principal es optimizar la gestión pública y simplificar trámites, poniendo siempre al vecino en el centro. El desafío radica en superar la fase piloto de los proyectos, contar con una política clara de ciberseguridad y reducir la brecha digital.
La incorporación de la Inteligencia Artificial en la gestión municipal ocupó un lugar preponderante en la edición 2026 de Smart City Expo, que se realizó en Santiago del Estero. Un punto central de la discusión en el evento fue cómo implementar tecnología, inteligencia artificial y procesos digitales de manera escalable y ética en gobiernos locales. Más allá de la tecnología, el desafío principal es el cambio cultural dentro de los municipios con procesos de transformación graduales, transparentes y centrados en resolver problemas reales del vecino para garantizar su adopción a largo plazo, independientemente de los ciclos políticos.
Para Hernán Contreras, Coordinador de la Coalición de Ciudades por la IA en RIL (Red de Innovación Local), la IA debe ser una herramienta para optimizar la gestión municipal, pero para eso se requiere una visión colaborativa entre diferentes niveles de gobierno. La RIL integra 58 ciudades de Argentina, Uruguay, Brasil y Chile que buscan acelerar la adopción de inteligencia artificial en el sector público. Según Contreras, el primer paso a dar es establecer una decisión política clara para regular el uso ético de la IA. La creación de normativas y la compartición de estas entre ciudades pioneras es fundamental para avanzar hacia una gestión pública profesionalizada. El coordinador de la CIAR enfatizó que la transformación digital no ocurre por arte de magia, sino a través de una decisión política que priorice el desafío tecnológico. Su enfoque principal es la escalabilidad: insiste en que el mayor error de los municipios es dejar que los proyectos de innovación mueran en la fase de “pilotos” sin llegar a impactar en toda la ciudadanía.
Lucas Chedrese, Coordinador Ejecutivo de Asuntos del Sur, señaló que una debilidad inicial es la brecha significativa en la profesionalización de los equipos: solo el 16% de los municipios cuenta con un equipo dedicado a la agenda de digitalización. Además, identificó la falta de articulación entre programas de financiamiento internacional (como los del BID o Banco Mundial), lo que genera ineficiencias al no compartir conocimientos ni generar sinergias entre los distintos actores.
Marilina Borneo, directora General de la Dirección General Inteligencia Artificial de la Procuración General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) expuso los desafíos y la estrategia para implementar una política pública de Inteligencia Artificial (IA) dentro del organismo: el éxito requiere una gobernanza institucional propia, distinta del área de sistemas o tecnología, que se enfoque en los objetivos de la entidad. Borneo explicó que la tecnología debe estar al servicio de metas concretas. En su caso, lograron reducir la cartera judicial en un 30% (pasando de casi 48.000 a 43.000 juicios) y priorizar proyectos que ayudan a generar ingresos para la ciudad. También Detalló el uso de modelos de IA para la recepción y derivación de cédulas judiciales. El sistema analiza el documento, notifica automáticamente al director del área vía correo electrónico con un resumen y detecta alertas críticas (como intimaciones bajo apercibimiento), reduciendo un proceso que antes era manual y extenso a una tarea automatizada con supervisión humana.
Karina Rodríguez, subsecretaria de Innovación de la Municipalidad de Escobar, subrayó la necesidad de diseñar soluciones centradas en el vecino bajo la metodología UX (User Experience). Rodríguez explicó que el éxito se mide por la democratización del acceso, como simplificar trámites (por ejemplo: infracciones de tránsito o turnos médicos) a través de canales como WhatsApp, evitando la burocratización de procesos que no funcionan bien desde el origen. Para la funcionaria, si un trámite municipal es deficiente o burocrático desde su origen analógico, digitalizarlo solo hará que el ciudadano perciba esa ineficiencia más rápido. En ese sentido, desde Escobar la propuesta es detectar lo que denominó “puntos de dolor” reales del vecino antes de aplicar cualquier tecnología, subrayando que la innovación sin una estrategia de procesos previa no resuelve los problemas de fondo.
Lucas Mathé, director de Políticas Públicas de la ciudad de Córdoba, resaltó cómo la ciudad aborda la transformación digital como un proceso integral que va más allá de lo tecnológico, enfocándose en un cambio institucional y cultural. En Córdoba se destaca la creación de una ordenanza integral para la regulación de sistemas de inteligencia artificial. Esta normativa se aprobó por consenso prácticamente unánime en el Concejo Deliberante. Otro desafío fue eliminar los procesos híbridos. El caso del carné de conducir se mostró paradigmático: se pasó de un sistema donde el vecino debía navegar distintas plataformas y finalizar el trámite de forma presencial, a un “workflow” digital completo. Se incorporó además el concepto de “memoria en el trámite”, permitiendo que el ciudadano pueda pausar y retomar su gestión sin perder información ante fallas técnicas.
Mathé también abordó el desafío de la brecha digital. Argumentó que la digitalización debe ser inclusiva, integrando programas de alfabetización digital para todos los sectores, incluidos adultos mayores y funcionarios públicos, evitando que la tecnología sea una barrera de exclusión. Para Mathé, el éxito digital no depende solo de la tecnología de vanguardia, sino de la capacidad de los equipos internos para adaptarse al cambio. El funcionario postuló que la gestión de la capital cordobesa se enfoca en cómo la tecnología puede ser un puente para que las poblaciones excluidas accedan al Estado, evitando que la digitalización genere una nueva forma de desigualdad o “brecha digital” entre los ciudadanos.
En el mismo sentido, el coordinador general de Innovación Pública y Transformación Digital de la ciudad de Paraná, Emanuel Orzuza, detalló el proceso de digitalización de trámites complejos como la licencia de conducir. El funcionario entrerriano explicó cómo la interoperabilidad permite que el Estado deje de pedir documentación que ya posee. Argumentó que el objetivo es pasar del expediente al “vecino como centro de la experiencia”.
En su exposición, Orzuza destacó la transformación del paradigma de gestión municipal, pasando de ser un Estado que gestiona expedientes a uno que gestiona experiencias ciudadanas Un ejemplo es el portal ciudadano ‘Mi Paraná’, nacido durante la pandemia del Covid 19 (2020-2021), que actualmente cuenta con 160.000 vecinos registrados y más de 50.000 trámites finalizados de forma 100% digital, sin uso de papel y totalmente trazables. El sistema está diseñado para reconocer la documentación presentada y utilizarla para nuevos trámites, evitando la carga administrativa innecesaria.
Identidad. Durante el panel “Conectar, innovar, transformar desde el territorio”, municipios del norte argentino proyectan su futuro integrando tecnología, identidad y gestión local. Norma Fuentes, Intendenta de Santiago del Estero, enfatizó que “la verdadera innovación consiste en buscar formas de que la tecnología sea una herramienta transversal que permita a toda la comunidad tener acceso, rompiendo la brecha digital y garantizando que los espacios urbanos, como nuestras plazas, sean funcionales y seguros para todos”. Fuentes explicó cómo se revalorizó la infraestructura histórica adaptándola para convenciones y turismo, demostrando que la innovación no siempre requiere edificios nuevos, sino una gestión inteligente de los existentes.
Un punto particular es que los municipios del interior tienen acceso a tecnologías de punta y sistemas de datos a costos accesibles, permitiendo una modernización estatal que antes parecía utópica para las regiones del norte. Otro punto para desarrollar es que la tecnología debe tener “identidad territorial”. No se trata de copiar modelos externos, sino de construir soluciones pensadas para las necesidades locales y la realidad de cada vecino. Para Raúl “Chuli” Jorge intendente de San Salvador de Jujuy”, “si los intendentes no creemos y no nos convencemos de que el cambio es posible en nuestras ciudades, es difícil traccionar el resto; la tecnología debe integrarse con una visión de mantenimiento y cercanía, garantizando que los servicios lleguen de manera efectiva a cada barrio sin perder la identidad cultural”.
Interoperabilidad y Seguridad: Un desafío actual no es solo la tecnología, sino la gobernanza de datos. La interoperabilidad entre áreas municipales permite que el Estado sea proactivo (accionando, por ejemplo, recordatorios para trámites, como vencimientos de licencias o gestionar exenciones automáticamente) en lugar de un Estado que espera a que el vecino reclame. A su vez, este nuevo escenario genera nuevas preocupaciones en ciberseguridad. Nicolás Ramos, Partner de Seguridad y Ciberseguridad en Ernst & Young (EY): alertó sobre las amenazas de seguridad ante la aceleración de la IA generativa y sus usos en la gestión municipal: desde el robo de datos hasta la manipulación de modelos de lenguaje (como cuando un bot empieza a salirse de sus límites). El especialista consideró que la ciberseguridad debe ser un pilar preventivo y no algo que se añade al final; afirma que la seguridad es la base necesaria para que cualquier estrategia de transformación digital sea sostenible y confiable para el ciudadano.
Mariano Carril
