Yo soy de… Rosario, Santa Fe

Luis Esteban Novaresio es un reconocido abogado y periodista argentino nacido en la ciudad de Rosario. El reciente ganador del Martín Fierro de Oro Portales Web 2026 dialogó con AreaUrbana para recordar su infancia, el curioso vínculo con Messi y explicar lo que significa su ciudad hoy en día.

¿Qué recuerdos te vienen a la mente si te digo “Rosario”?

Si decís la palabra Rosario, me viene a la mente mi casa, mi calle Cochabamba 554, al lado del club El Tala, a donde yo nací. La plaza López, ubicada en Av. Carlos Pellegrini 700, donde yo aprendía a andar en bicicleta. Mis amigos, mi viejo, mi vieja. La ciudad de Rosario es uno de los lugares en donde me siento abrazado por los lugares que conozco y quiero.

¿Cómo era tu Rosario natal, qué te robaba una sonrisa y cómo lo encontrás ahora?

Ciudad de Rosario sigue siendo lo que es hoy: una ciudad de clase media con mucho espíritu de defensa de sí misma. Con mucho orgullo de los rosarinos por Rosario. Es una ciudad linda que mira el río como no mira casi ninguna ciudad de este país. Me robaba una sonrisa ir al club náutico Sportivo Avellaneda a nadar o a El Tala, o jugar en la vereda. O aprender a tocar el piano a la vuelta de mi casa. Piano y natación empecé a los 5 años. Y, sobre todo, de más grande, me robaba una sonrisa ir al teatro de Rosario, a escuchar a los músicos de la provincia. ¿Cómo la encuentro? Recuperándose de un momento difícil, pujante, potente, con fuerza, original.

¿Hay algún lugar de tus pagos que te defina? ¿Hay algo de ese Rosario que te haga ver el mundo de manera diferente?

Me define a la hora de mirar, primero porque es donde me crie. Fue ahí mi adolescencia y buena parte de mi juventud. Me hace ver que es una ciudad que no tiene una aristocracia o un lugar irreal. Es una ciudad de esfuerzo, de remos. 

Me definen muchos lugares: el club El Tala, el club Atlético Provincial donde nadé mucho tiempo. La Dante Alighieri, que fue mi escuela de siempre en Boulevard Oroño.

¿Rosario influyó en algo para que elijas estudiar la profesión del periodismo? ¿Te afecta de alguna manera en tu presente?

No pude estudiar periodismo porque cuando terminé la secundaria había terminado la dictadura y los militares habían cerrado Periodismo y Música en la Universidad de Rosario. Así que estudié Derecho por esto de que “serás lo que debas ser, o si no serás abogado”. Me influyó en que escuchaba la radio todo el tiempo, en mi casa se compraban todos los diarios. La Capital de Rosario fue el primer medio gráfico que yo vi en mi vida.

 

¿Volvés a Rosario seguido? ¿Qué sigue igual y qué cambió de tu tierra natal?

Vuelvo mucho menos de lo que querría porque ya mi familia no está y mis amigos los veo acá en Buenos Aires. 

Si tuvieras que narrar sobre Rosario, ¿qué historia elegirías y en qué cuestiones puntuales harías foco?

Contaría historias de inmigrantes, de la mafia, de Ágata Galiffi (N.de la R.: fue una de las figuras más célebres y enigmáticas de la historia criminal argentina, conocida como “La Flor de la Mafia”, “La Gata Galiffi” o “La Pantera” en las décadas de 1920 y 1930; y apodada la “Chicago argentina” debido al auge del crimen organizado), de Chicho Grande (Juan Galiffi, padre de Ágata y jefe de la mafia siciliana más importante de Argentina durante esos años) y Chicho Chico (apodo de Francisco Marrone, uno de los mafiosos más célebres de la historia de Rosario, mano derecha de Galiffi). Contaría historias del río Paraná o de las primeras mujeres pescadoras que existían en el país y que salían a remar y se agremiaron.

¿Qué es lo que más te gusta de Rosario, ya sea lugar, actividad o lo que te genera una gran alegría?

Rosario me gusta entera, me gusta la ciudad. Es como cuando vos te enamoras de alguien: no hay un rasgo natural, te enamoras de un todo. Me gusta su gastronomía, sus parques, sus ríos, sus teatros. Extraño el Auditorio Fundación y Círculo. Me gustan sus lugares de música, sus bares o caminar por la costanera. 

En pleno Mundial, ¿hay alguna cuestión de Rosario que te una a Lionel Messi?

Yo no llegué a verlo a Messi en Rosario, pero me unen dos cosas: el primer médico que lo trató fue compañero mío de la escuela que es el doctor Diego Schwarstein y él contaba la historia de este chico que necesitaba la hormona del crecimiento; y también su mamá que un día me la encontré acá en Buenos Aires y yo, muy poco galante no la reconocí y vino ella a saludarme porque me decía que me veía en la tele de 12 a 14 en el canal donde yo trabajaba. 

¿Qué anécdotas de niño recordás con mucho cariño? Algún hecho puntual que se te venga a la cabeza.

Anécdota: Aprendí a nadar a la fuerza. El profe me tiró al agua y me dijo flotá. Pensé que me iba a morir. Se ve que me gustaba el agua.  Aprendí cómo buen rosarino: Moviéndome. Aprendiendo de la adversidad.

 

 

 

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José Abel Autor