Pensar las ciudades para que funcionen

Pensar las ciudades, aprovechar sus potencialidades, planificarlas y encontrar ideas y apoyo en los ciudadanos son caminos para lograr el desarrollo de las ciudades, más allá de su dimensión, población o presupuesto.

“En ciudades y países la gente es distinta… la ciudad es así, porque, su gente es así”, la frase del Arquitecto argentino Clorindo Testa puede acompañar al para qué, al para quién, el quién deben acompañar el crecimiento y planificación de las ciudades o pequeños municipios y son sus habitantes, los que hacen a cada lugar, le dan su identidad y sus autoridades, las encargadas de administrar y generar elementos para potenciar, en cada caso, la mejor calidad de vida para cada uno de ellos, esto incluye, el desarrollo urbano.

Pensar en aspectos a tener en cuenta al momento de encarar la planificación y el desarrollo urbano en una comunidad, se hace importante para saber cómo aprovechar los recursos, así, recientemente, el Arquitecto Urbanista (UBA y Universitat de Barcelona), Director de la Maestría en Urbanismo de FAUD-UNC y del Café de las ciudades e integrante del Estudio Estrategias y la Red de consultores La ciudad Posible, Marcelo Corti, presentó su libro ‘Diez principios para ciudades que funcionen’, donde, en sus palabras, tiene la ‘esperanza de sintetizar y precisar líneas concretas de acción para transformar positivamente las ciudades contemporáneas, en especial las ubicadas en América Latina’. 

Según Corti, su actuación profesional en el campo del urbanismo lo analiza desde una economía mixta donde hay intervención pública y desarrollo con economías privadas. “Hay muy pocos países con una economía solamente manejada por el Estado y otros, basada solo en los mercados con los privados. En general, hay distintos gradientes de intervención del Estado y del libre juego de los mercados. En esos gradientes, la conducción del desarrollo urbano tiene que estar dada por el sector estatal”.

Entonces, en economías como la de Singapur o Corea del Sur donde funciona muy bien el capitalismo, la conducción del crecimiento urbano está a cargo de agencias estatales y eso, “no limita para que actúen junto con sectores privado. El Estado ejerce su rol de planificador y suma la realización de grandes obras públicas, el equipamiento, servicios y motoriza el desarrollo urbano. Sus fuertes Agencias de vivienda resuelven aquellas partes de la población que no puede acceder al mercado por los bajos ingresos y, ese mismo Estado, genera desarrollos pensados para la clase media y media alta. El Estado, asegura el acceso a la vivienda a toda la población y tiene una intervención muy activa en el desarrollo urbano, da soluciones de costo accesibles y contribuye a sacar el abuso sobre el precio por el uso del suelo”.

Para construir ciudad o municipios se requieren políticas de vivienda que incluyan soluciones en zonas donde haya o puedan crearse equipamientos, escuelas, comercios, lugares de esparcimiento. Deben ser zonas incluidas no aisladas desde donde las personas puedan ir a trabajar y desarrollarse. 

En el país, el liderazgo urbano es público, aún, en municipios pequeños donde se lleva adelante acciones como círculos cerrados de vivienda y brindan servicios puede ser junto con cooperativas o asociaciones mutuales como el caso de San Basilio, Oncativo o Monte Cristo en Córdoba.

Sin embargo, en cada caso, tanto las provincias como la Nación deben acompañar el liderazgo de los municipios con dinero, capacitación o asistencias técnicas.

Además, en diversos temas urbanos que implican grandes inversiones, la cooperación o sinergia regional entre municipios contiguos o cercanos, es una práctica que ha funcionado mediante el armado de Asociaciones o Redes municipales que, les permite compartir servicios e infraestructura costosas como en los casos de los centros de recolección y reciclaje.

“El desarrollo urbano tiene que ver con generar condiciones de equidad urbana, integrar a la ciudad en un marco general que incluya a las mayorías y garantice el acceso a todos, a los servicios que la ciudad ofrece. Pensarlo con un desarrollo ambientalmente consciente”, comentó el Arquitecto con posgrado en Gestión y Políticas Metropolitanas de Flaxo y Profesor en Urbanismo en la UNSAM y en la FADU-UBA, además, es parte del equipo de Integración Socio Urbana del Ministerio Social de la Nación, Sebastián Cerri y señaló que, “tiene que ser el Estado el que lo impulse mediante políticas públicas, porque, es el que garantiza y regula al mercado. Sobre todo, en los municipios chicos donde el privado no tiene tanto interés por las condiciones materiales en líneas generales, salvo que, sean distritos turísticos o con alguna producción local y el privado los soslaya siempre y el estado, debe llevar las iniciativas”.

En este punto, la Arquitecta Carolina Huffmann, Master en Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI, Barcelona, ESAP y socia fundadora de Urbanismo Vivo comentó que, “la clave en toda intervención y desarrollo urbano dada la complejidad de lo que es el urbanismo y las variables que hay que tener en cuenta en el territorio tanto social, económica, ambiental y de usos, es un trabajo interseccional y complementario con todas las áreas gubernamentales desde Gobierno como para la comunidad y la sociedad de esa zona urbana a desarrollar. Debe ser lo más abierto y participativo, e inclusivo que se pueda para tener todas las voces y variables de ese territorio”.

En estos procesos, al crear la agenda urbana, “un municipio o un gobierno provincial o nacional no debe negarse a tener una ayuda de crédito multilateral, pero, la agenda de la ciudad debe establecerla, la propia ciudad, porque, muchas veces, como en el caso de la ‘Nueva Agenda Urbana’ de la ONU o los mecanismos de procedimientos que establecen los bancos, las organizaciones internacionales, etcétera, son demasiado genéricas y abstractas y, terminan siendo agendas por fuera de las realidades locales”, aportó Corti.

Algunas ciudades que han generado su propia agenda han sido Rafaela, Santa Fe que tradicionalmente mediante sus instituciones de participación junto con la ciudadanía crean mecanismos de agenda propia. O, Trenque Lauquen, Buenos Aires que realizó una ampliación urbana y resolvió su crecimiento (ver recuadro Trenque Lauquen, Ampliación Urbana).

Sin embargo, Huffmann indicó que, “sí hay algo que llevar a escala de una agenda mundial a los municipios, es necesario. Esto, porque en muchos, ni siquiera está la conciencia de temáticas como, por ejemplo, el cambio climático o el reciclaje. Para cada municipio, hay una cuestión de escalabilidad, de ajuste, de introducir la temática, en muchos casos vitales, como el de la inclusión de género. Son cuestiones de la construcción de la sociedad y se reflejan en lo urbano. Es importante traer algunos temas a la discusión local y ver cómo se implementan”.

SIN RECURSOS, HAY RECURSOS

Acerca de las ciudades o municipios que no tienen recursos económicos o economía regional para realizar una política urbana correcta los especialistas coincidieron en que siempre hay opciones, así, puede ser que la misma ciudad genere recursos mediante sus servicios, del manejo del suelo urbano y de proyectos de urbanización como el caso de la ciudad de Medellín, Colombia; darle al privado parte de la negociación con el público, para que el público tenga recursos y el privado  pueda beneficiarse, con los controles por parte del primero al segundo o hasta la explotación de los propios recursos para lograr un desarrollo, siempre, basados en un plan que involucre la mayor cantidad de áreas posibles del gobierno y validarlo y co-construirlo con la comunidad.

“En relación con la economía, si bien, se requieren recursos económicos, también, hay propuestas que tienen que ver con utilizar aquellos que tenés a la mano, tenés un palo y una lamparita y haces una luminaria pública. Hay muchas corrientes en Latinoamérica, sobretodo en arquitectura enfocadas justamente en lo que tenemos en el territorio, al alcance. Hay posibilidades de hacer ciudad con los mínimos recursos y hacerla exitosa porque plantar árboles, armar bordes costeros, huertas urbanas, es muy económico o gratuito”, afirmó Cerri y animó a que, “hoy, incluso hay financiamiento interno en el país como desde el Ministerio de Desarrollo Social y Productivo, hay fondos destinados a la integración urbana”.

Los municipios del país que quieran gestionar esta posibilidad de financiamiento, pueden generar proyectos de integración socio- urbana y presentarlos a la Secretaría de Integración Socio Urbana del Ministerio que cuenta con un fondo para financiar obras en barrios que estén registrados en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP).

En el caso de los privados, su objetivo es lograr el máximo rendimiento económico, claro que, “no hay una resistencia a que el privado desarrolle urbanismo, pero, tiene que hacerlo en función a una planificación que es básicamente pública y donde el Estado, también, tenga una intervención que le permita de alguna forma ofrecer una alternativa más accesible”, dijo Corti.  

Otro aspecto que suma en el funcionamiento de una ciudad es el uso de las tecnologías de manera correcta, como en el caso de la Ciudad de Buenos Aires y su Sistema de Información Geográfica, los especialistas, señalan que ciertos recursos ya debieran ser garantizados como servicios básicos, tal el caso de la Internet o el transporte público de calidad. “No necesariamente la introducción de la tecnología implica una perdida y usada para el bien, es un servicio, no pensarla como algo de la elite, por ejemplo, el wifi abierto al público o las luminarias con sensores luz, que da mucha seguridad o la tecnología en el transporte donde al tener más conocimiento de los horarios, pueden optimizarse los tiempos. Está demostrado que hay un porcentaje de usuarios del transporte más mujeres que hombres que hacen recorridos en horarios no pico y la frecuencia es menor, hay pérdida de tiempo y poder anticipar los horarios de cuándo llega el colectivo, ayuda y optimiza. Pensar la tecnología como información de manera básica y pensarla como una política pública e integradora, desde la inclusión, no desde un lugar de privilegio”, aclaró Huffmann.

TODOS AL CENTRO, ¿TODOS AFUERA?

En la búsqueda del funcionamiento de una ciudad, la consolidación de los centros urbanos y más saliendo de la pandemia, ofrece una nueva óptica para sumar personas a este espacio y aprovechar los servicios. “Los centros urbanos, los centros históricos de las ciudades son construcciones sociales muy fuertes debido a una inversión en el tiempo, y generalmente, tienen las mejores infraestructuras, patrimonio, son agradables, etcétera. Ciudades como San Pablo, Brasil ha desplazado su centro, sus actividades a la periferia y eso genera exclusión, se degradan los centros”, explicó Corti, sin embargo, el otro lado es Santiago de Chile, Chile, “con un área metropolitana formada por muchas comunas y la de Santiago, tuvo un proceso de recuperación de población, de ‘repoblamiento’ muy interesante. Esto incluye recuperar población turística, estratos altos y también, debe haber una cuestión de mezclas, que mucha gente de diversas clases sociales pueda vivir en el centro de las ciudades para dinamizarlos y generar su mejor funcionamiento”.

Igualmente, esto, “es una oportunidad para resolver temas como la vivienda, hay mucha gente que no tiene vivienda o la opción de alquilar cerca del centro porque vive a distancias enormes. En las áreas metropolitanas, ahora, hay una oportunidad enorme de vacancia de lugares. En Buenos Aires está pasando con el centro que hay muchas oficinas y es justamente, una oportunidad para impulsar a partir de políticas públicas el hacer leyes que permitan el acceso a esos espacios, hoy vacantes, a gente de diferentes clases sociales y ciudadanos de diferentes posibilidades económicas. Entonces, hoy hay una oportunidad para integrar realmente a la sociedad. Está demostrado que cuando la gente se agrupa por más que sea diferentes, empieza a aparecer un tipo de convivencia y se frena la segregación social”, señaló Cerri.

Y, Huffmann sumó que, “cuando hay tanta infraestructura que ha sido tan difícil y es tan cara o escasea para tantas poblaciones, de pronto, el vaciamiento de estos sectores del centro se puso en evidencia por la pandemia, pero, ya se venía hablando, es la sobre concentración de infraestructura y de servicios ‘monouso’, en una concentración de espacio, donde los barrios con mixtura de usos tuvieron o les fue más orgánica la transición. No es sostenible espacios que tengan una monopolización de un solo uso, tan concentrado en un solo espacio. Es súper interesante reutilizar, repoblar, reinterpretar la infraestructura y lo que hay para poder tenerlo de una mejor forma. El desarrollo urbano pueda mutar, las cosas no son iguales para siempre, menos después de una pandemia”.

Y, qué pasa con el otro extremo, el de las urbanizaciones periféricas (countries, barrios privados, barrios cerrados) de alto auge en los últimos 10 años. “Crecen a partir del uso del auto y las autopistas y generan ciudades que no son ciudades, la zona norte del GBA y la panamericana son un gran ejemplo en ese sentido”, destacó Corti.

En tanto Cerri afirmó que, “desintegran la vida en comunidad, rompe el tejido urbano y el medio ambiente. Estos lugares no están involucrados en la planificación urbana de la ciudad, es mercado inmobiliario puro, es explotación del suelo natural, en general, para resolver lugares donde solo hay vivienda o el tejido residencial que te obliga a moverte por autopistas para ir a los centros urbanos, generan bordes que después son infranqueables para hacer una calle o un tendido de red que beneficie a otros ciudadanos. Son tapones de otros barrios que están generando enormes problemas, en la zona. Y, lo peor, es que son legales”. 

También, se presentan consecuencias visibles que pueden evitarse, “hay una huella que deja la ciudad en términos ambientales y en términos de paisaje. Tiene que ver con una medición de qué recursos usa la ciudad y cómo influye en el paisaje. Como las tosqueras, son lugares de extracción de tosca para relleno, para obras y que generan un problema muy fuerte en el paisaje a partir de su intervención”, aclaró Corti.

CREAR ESPACIOS DE COMUNIÓN REAL

En el involucramiento del estado en la generación de espacios públicos para toda la comunidad, como el caso del paseo de la Costa de Vicente López, AMBA y su éxito, “tiene que ver con lo accesible, abierto y público. Accesible, desde todos sus aspectos el transporte público, puedes elegir lo que quieras hacer allí, hay diversidad y seguridad social. Es abierto a la gente sin rejas ni condiciones, conecta con el cielo, el agua y las variables ecológicas y es público, para todos, gratuito, previsivo, inclusivo y tiene una combinación de público- privado donde el privado está bastante contenido”, explicó Huffmann.

Además, “se ve una enorme inversión del estado en un proyecto exitoso, recuperar el borde del río que, en general, está privatizado. Otro ejemplo, es el proyecto sobre el río en Punta Lara, Ensenada. Hay obras donde el soporte natural del área metropolitana que, es el río de La Plata y sus cursos de agua, se ponen en valor y son exitosos”, describió Cerri e indicó, sin embargo, la importancia de tener atención sobre la plusvalía que cae sobre ese suelo y tiene que ser controlada.

Y, cómo puede hacer una persona para exigir su derecho al desarrollo urbano, ¿existe?, “no, porque no está incluido en los reclamos, en las políticas sociales. Parcialmente en el derecho a la vivienda, pero, derechos como el de la movilidad o disfrutar los atributos urbanos que tienen el vivir en un barrio con escuelas o plazas, no es considerado, muchas veces, un derecho. La idea de tener todos los atributos de la ciudad en el sentido urbano, en general, no están expresados en términos legales, constitucionales, no aparecen en las normativas”, comentó Corti.

Igualmente, Huffmann aclaró que “hay una cuestión de derecho a la ciudad. La Constitución tiene un artículo donde dice que el habitante tiene derecho a la vivienda digna. Entender la vivienda no solo como techo, sino, entender la ciudad como vivienda y que la infraestructura y los servicios son la expansión de tu propia casa. Vos lo tenés que tener resuelto en tu casa y que la ciudad pueda responder por esto de tu cotidianeidad como refugio de tu hogar. De ahí, parte el derecho a la vivienda digna, que cuente con servicios y una infraestructura, electricidad, cloaca, cosas básicas. Si hay un derecho a la vivienda digna, hay un derecho a la ciudad. Pensar la cuidad como expansión de tu casa y es parte del funcionamiento del hogar”.

La arquitecta junto con el equipo de Urbanismo Vivo ha realizado proyectos que unen el territorio con la ciudadanía, y concluye, “es interesante poder encontrar metodologías en la potencialidad de la unión de municipios y la comunidad y que no están los recursos. Encontrar diferentes formas de poder incluir a las personas o escuchar la voz. Esto, no es simplemente saber de qué color quieren el banco, sino que es, la co-construcción de espacios, de necesidades, de deseos. Es muy potente abrir el diálogo para entender y trabajar por quienes finalmente habitan estos espacios, el usuario final”.

Así, el funcionamiento de las ciudades o municipios involucra a todas sus partes, pero, “será una cuestión de decisión política ver a la ciudad como un elemento importante, porque, es donde viven las personas. Que tenga autoridades que tomen la decisión política de trabajar sobre las cuestiones planteadas. Básicamente, que la ciudad entre en la agenda política y que tomen conciencia que es la principal función sobre todo de un gobierno municipal”, concluyó Corti.

Patricia Osuna Gutiérrez

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José Abel Autor

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